Empieza la temporada de verano; en las salidas invernales no me he estado llevando la cámara y cuando me he decidido a hacerlo, ni la he sacado de la bolsa por el mal tiempo, pero llegado el verano el tema va cambiando, hoy ha sido en primer día que hemos tenido la compañía de otros veleros navegando y aunque una buena brisa obligaba a concentrarse en la navegación, ya llegando a puerto el tema se ha relajado un poco y me he animado a sacar la cámara. Era una perspectiva de la ciudad de Tarragona que tenía ganas de fotografiar desde hacía tiempo y aunque esta no es la foto que tenía en mente, me sirve como primer intento.
Una vez en puerto, unos merecidos instantes de relax estirado en cubierta, adormecido escuchando el rítmico repiqueteo de algún cabo contra el mástil de aluminio y mirando los mástiles y obenques recortados contra un espléndido cielo azul. Una siesta de esas que apenas parece un parpadeo pero que sienta estupendamente.

















































