
Por fin llegó el otoño y con él mi primer baño desde que me marché de viaje hace ya más de tres meses. Al haber vuelto tan bajo de forma, tenía claro como tenía que ser mi primer baño de surf; medio cuarto sin viento y sin gente en el sur de la isla.
Hoy he salido un poco antes del curro y al llegar a Pozo me he enterado que por fin se estaban dando en el sur mis tan ansiadas condiciones, así que sin dudarlo he metido la tabla en el coche y he llegado justo cuando se ponía el sol y en lo que nos íbamos quedando sin luz, todavía he podido aprovechar algo así como una hora en el agua que me ha sabido a gloria y me ha dejado una sonrisa que todavía no me he podido quitar de la cara.
En lo que buscaba una foto que pudiese ilustrar la sesión de esta tarde, también he encontrado una de Miguel Panadero que en su momento no había editado, en la que lleva su Mandala a sitios que seguramente una tabla como ella nunca hubiese pensado llegar.
